Las raíces del sufrimiento

Una gran parte de los síntomas de malestar tienen que ver con la pérdida de contacto con nuestro interior.El sufrimiento es uno de los factores que más perjudica nuestra armonía interna. Existe un flujo mental que impide esta armonía y se manifiesta de distintas maneras. Nos acostamos como nos levantamos, con la impresión de que la vida es arrastrada por una sucesión de acontecimientos imparables.El primer paso para eliminar el sufrimiento es entenderlo y darnos cuenta de que solemos sufrir en exceso e inútilmente. Algunas formas de evitarlo son:Aceptar las cosas como son: Una motivación egocéntrica puede generar insatisfacción, la mente se vuelve posesiva y cualquier pequeño problema parece enorme. Hay dos elementos importantes para la paz mental, el primero es definir el problema de forma realista, y el segundo es el amor desinteresado,que abrirá nuestra puerta interna, disminuyendo las carencias.Despreocuparse: A más calma interna menos preocupación. Si cometes un error perdónate y no tengas en cuenta los errores de los demás.La amabilidad como camino: La evolución interior,con un mejor fondo espiritual, aparece de forma natural con la edad. Pero también a través del esfuerzo. La amabilidad debe sustituir al odio, el miedo, la sospecha o el enojo. Cuando esto sucede la persona deja de sentirse sola para ser una con el universo.

Las claves de una buena comunicación

El diálogo y el entendimiento son claves de una buena comunicación y fundamentales para manejarnos a nivel social y profesional.

Está en nuestra mano cambiar el rumbo de una conversación si ponemos conciencia en ella. Si nos mostramos más atentos y comprensivos, nuestro interlocutor tenderá a hacer lo mismo.



  1. Piensa en el momento más adecuado para iniciar la conversación, cuando los dos estén dispuestos.
  2. Suaviza el planteamiento, mejorando el tono y la forma en que te expresas. Comenzar de manera demasiado directa o agresiva puede impedir la comunicación.
  3. Quéjate, pero sin culpar al otro, apelando a tus sentimientos. Empieza las frases con un «yo» (siento, me encuentro, deseo…) en lugar de un «tú» (haces, siempre,olvidas…)
  4. Exprésate con claridad, procurando no guardarte las cosas que dan dolor.
  5. Describe lo que pasa sin evaluar ni juzgar. Es difícil, pero a menudo los juicios sólo son parcialmente ciertos. Si la otra persona se expresa será más fácil comprender la situación.
  6. Muestra un sincero interés por el otro. Haz preguntas, mirales a los ojos, asiente con la cabeza….
  7. Intenta ponerte en su lugar, entender lo que siente y lo que necesita.
  8. Haz notar tu comprensión, que sea auténtica… (te entiendo…)
  9. Parafrasea. Expresa lo que has entendido a tu estilo, para comprobar que no hay confusiones
  10. Ofrece apoyo, con afecto y atención, pero no des consejos si no te los piden.
  11. Piensa en qué te está pidiendo realmente la otra persona, y asegúrate qué es lo que quiere de ti.

Sabiduria interior

Dentro de cada uno de nosotros hay un centro de sabiduría mucho más grande y profundo de lo que creemos. Cuando estamos dispuestos a abrir nuestra conciencia a nuevas ideas y maneras de pensar, entonces nuestra vida mejora.

Mi único objetivo es crecer en comprensión, entender más la vida y cómo funciona. ¿Qué necesito saber, creer, decir y hacer para que mi vida fluya tan suavemente como sea posible?
Cada persona tiene la capacidad de conectar con su fuente y ahí es donde reside la paz que todos buscamos: el conocimiento interior que nos da fuerza en los llamados «días negros».
Cuando podemos ver el cuadro más amplio de la vida, también vemos cuán insignificantes son muchos de nuestros pequeños problemas. Entonces verdaderamente comprendemos el dicho:
«No te preocupes por los asuntos sin importancia, y recuerda que todo son asuntos sin importancia»,
Cada vez que decimos»no sé», nos cerramos la puerta de nuestra propia fuente de sabiduría, que es infinita.
En nuestro interior están las respuestas a las preguntas que podríamos hacernos.
Conocemos el pasado, el presente y el futuro. Entre nosotros hay personas con dotes psíquicas, y si alguien puede hacer algo, todos podemos hacerlo. Tenemos el potencial para saber más, ver más, comprender más y percibir el cuadro amplio de la vida. Recuerda que en la vasta infinitud del universo todo es perfecto, sano y completo… y que así eres tú.

Extractado del libro «Pensamientos del Corazón: Un Tesoro de Sabiduria Interior»

Louise L. Hay

Empatía. Saber ponerse en la piel del otro

La empatía -saber ponerse en el lugar de los demás- es la semilla de toda amabilidad. No se trata de dar la razón a los otros ni de justificar sus conductas, sino de comprender por qué actúan como lo hacen. A menudo nos enfadamos con los demás porque analizamos sus actos a través de nuestra propia situación.  Con ello olvidamos que “ellos” viven en un mundo diferente.

Daniel Goleman asegura en su clásico Inteligencia Emocional que la empatía es una de las claves del éxito en el ámbito laboral. Las personas capaces de comprender las emociones ajenas -se trate de jefes, compañeros de trabajo o vendedores logran una visión inmediata de la situación, hallan soluciones y generan confianza

Saber interactuar de manera positiva y relajada con el entorno permite evitar las agotadoras fricciones con las personas que nos rodean..

La flexibilidad y la empatía son dos garantías de unas relaciones óptimas con los demás y son fáciles de cultivar. Como dice un proverbio indio: “es más fácil calzarse una zapatillas que alfombrar el mundo entero

¿Sabes aceptar los cambios en tu vida?

¿Tienes miedo a los cambios que no puedes evitar o no has planeado?

Comprende su significado y acepta el reto

Tal como canta Mercedes Sosa: “… Así como todo cambia, que yo cambie no es extraño…”  Fracasar es aprender y aprender es vivir

Desde el mismo momento en que nacemos, estamos sujetos a cambios constantes en nuestra vida. Unas veces son internos y otras veces son cambios externos; a los que tenemos que irnos adaptando.

Cambiar de trabajo, de ciudad o incluso de pareja, son situaciones que alguna vez todos vamos a vivir.

Aceptarlas y saber gestionarlas es fundamental para nuestra salud tanto mental como física

No existen fracasos, sino sólo resultados de los que podemos adquirir conocimiento y construir.

Hay que asumir cierto grado de imperfección, para seguir fluyendo con el aprendizaje y no quedar estancados en el miedo a equivocarnos. 

Vivir con los demás y no para los demás: Es decir, tener motivaciones y objetivos propios, pero valorando lo que damos y recibimos.

La necesidad de aprobación limita el campo de acción Estar en el presente: Más que en el pasado o el futuro. Los niños que crecen saludablemente se encuentran demasiado ocupados disfrutando y viviendo el presente de forma inmediata. Están viviendo y no preparándose para vivir. 

Si lo que hacemos no funciona, cambiemos: Obsesionarse por lo que no va bien o dudar permanentemente no ayuda. 

Realizar rituales en las transiciones difíciles: Es necesario encontrar un objeto simbólico relacionado con aquello que nos dificulta el cambio. Después se realiza con él alguna actividad que simbolice el hecho de seguir adelante. 

Aceptar el miedo: Cumple una función protectora. Si lo intentamos esconder o evitar, puede tomar una fuerza que nos controle o paralice. Hay que actuar con el miedo como si este fuera un aliado y no un enemigo.